Declaración de HIC-AL frente a la intervención militar de EE. UU. en Venezuela

Declaración de HIC-AL frente a la intervención militar de EE. UU. en Venezuela

Miércoles 7 de enero de 2026

Desde la Oficina para América Latina de la Coalición Internacional del Hábitat (HIC) estamos comprometidos con la defensa de los derechos humanos vinculados al hábitat, la paz y la autodeterminación de los pueblos, por lo que condenamos enérgicamente los ataques militares y toda acción armada dirigida contra la República Bolivariana de Venezuela.

Las intervenciones militares del pasado 3 de enero de 2026 constituyen un grave crimen por la violación que implica al Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra un Estado soberano, calificado como crimen de agresión por el Artículo 5 del Estatuto de la Corte Penal Internacional, y a los principios fundamentales de soberanía, autodeterminación de los pueblos y no intervención, pilares indispensables para la convivencia pacífica entre naciones. Esto sin olvidar la pérdida de más de 80 vidas humanas.

Desde América Latina, una región históricamente marcada por intervenciones, despojo y conflictos impuestos por los países que conforman el Norte Global, alzamos la voz en solidaridad con nuestras organizaciones miembro, amigas y aliadas en Venezuela, con su población y, en general, con todos los pueblos que hoy ven amenazada su paz y su derecho a un hábitat adecuado. Al mismo tiempo, denunciamos la debilidad de las instancias internacionales que deberían velar por la paz, la normalización de las guerras de agresión y la imposición de la ley del más fuerte como principio rector del orden internacional. Reafirmamos que ninguna forma de intervención externa puede justificarse bajo pretextos de seguridad o de lucha contra el crimen, cuando en realidad encubre intereses geopolíticos, económicos y de control de los territorios y sus bienes comunes.

Finalmente, apelamos a que el pueblo venezolano pueda resolver su crisis política y social por vías pacíficas, democráticas y sin injerencias externas mediante el diálogo y el respeto a los derechos humanos para garantizar la dignidad y el bienestar de toda la población.