El libro plantea un diálogo entre abordajes interdisciplinarios y enfoques heterodoxos sobre el hábitat en sociedades contemporáneas, poniendo énfasis en espacios periurbanos y rurales. Desde un tono crítico, el texto como totalidad reflexiona sobre transformaciones territoriales y conflictos sociales en torno a expresiones hegemónicas de intervención en el hábitat. También condensa esas interpretaciones en múltiples registros y caminos analíticos: explora búsquedas conceptuales o historiográficas; prácticas etnográficas y construcciones resultantes de la experiencia basada en el trabajo de campo; espacios de reflexividad sobre propias intervenciones y prácticas de transferencia, entre otros.
